El Tourist Trophy de la Isla de Man celebraba este 2010 su 103º aniversario y coinciden además fechas importantes para Suzuki, como sus 50 años de participación en la prueba y los 25 de la GSX-R 1000. Así que una buena manera de celebrarlo era competir a lomos de una moto de Hamamatsu. Para conmemorar el medio siglo acudió Loris Capirossi con su GSV-R de MotoGP y Cameron Donald, el piloto oficial del Suzuki TAS, se dio una vuelta con la MotoGP a la Isla para deleite de los presentes.
Después de dos años tomando parte en esta carrera me encontraba sin planes para volver a disputarla, pero unas semanas antes del comienzo de la mítica prueba recibí la llamada de un equipo privado inglés, que se afinca en España durante el invierno, el Sondel Sport Racing. La oferta no tenía desperdicio, una GSX-R 1000 de 2009 preparada para Superstock, con la que podría correr en las tres categorías de motos de 1.000 cc, Superbike, Superstock y el Senior TT. Así que solucioné los trámites para conseguir la licencia y cogí un avión rumbo a la Isla de Man. Allí encontré a mi equipo con todo preparado y una flamante GSX-R, que equipaba la preparación habitual de la categoría: escape completo Leovince, centralita Power Commander, amortiguador trasero y de dirección Öhlins, y los cartuchos de la horquilla K-Tech. Las ruedas elegidas por el equipo fueron Metzeler Ractec Interact en compuesto blando delante y medio detrás.
La primera semana del TT es de entrenamientos y aunque estos no suelen variar el orden de salida, sirven para ir poniendo la moto a punto y ver donde está cada uno. Durante los primeros días ajustamos el desarrollo, que tiene que ser un poco más largo incluso que el de serie, probamos neumáticos y sobre todo trabajamos mucho con las suspensiones, cambiando muelles de horquilla y amortiguador casi todos los días. Conseguir una buena puesta a punto en el largo y exigente Circuito de la Montaña es muy complicado ya que la moto sufre en curvas muy rápidas, en rasantes donde las dos ruedas se despegan del suelo y en baches que hacen que creas que estás en una pista de enduro más que en una carretera.
Inicialmente tiendes a suavizar las suspensiones, con muelles más blandos, para que la moto no sea muy crítica sobre el asfalto en mal estado, pero como el circuito es tan rápido tampoco puedes dejarla demasiado blanda. De hecho a medida que pasan las jornadas de entrenamientos y tienes más confianza empiezas a hacer muchas curvas de quinta y sexta a tope, y otra vez tienes que modificar los reglajes para seguir avanzando. Al final el compromiso puede estar en unos muelles casi tan duros como los que se utilizarían para circuito pero con los hidráulicos mucho más sueltos. La GSX-R 1000 ha demostrado que es una moto con un buen diseño de partida y más ágil que el modelo anterior, además es sensible a los cambios, así que ha sido muy interesante ir probando cosas durante los entrenamientos.
Al final de la semana llegamos a un buen compromiso en el que la GSX-R 1000 era ágil en los rápidos cambios de dirección a más de 200 km/h, estable en los saltos y no muy nerviosa en los baches. Además, el motor tenía un buen rendimiento y era capaz de rozar los 300 km/h en la larga recta de Sulby. Los cambios me permitían mejorar desde las 118 mph (129 minutos 10 segundos) de la segunda jornada hasta las 121.8 (18 minutos 34 segundos) de la última, que me colocaban entre los 20 primeros clasificados de la categoría. Las vueltas se miden principalmente en la velocidad media que obtienes al dar una vuelta a los 60 km del circuito, aunque también se dan los datos en minutos y segundos.
La segunda semana se dedica a las carreras y en mi caso tomaba parte en Superbike, motos preparadas de 1.000 cc, Superstock y el Senior TT, que es libre para cualquier moto. La primera prueba fue la de Superbike, que está programada a seis vueltas (360 km) y en la que se hacen dos paradas para repostar.
En el TT los pilotos salen de uno en uno con una diferencia de diez segundos entre ellos, de modo que la lucha es contra uno mismo más que contra los demás. Así que hay que concentrarse muy bien desde el principio para no cometer errores, aquí está prohibido… y para tener un buen ritmo. La carrera fue muy dura y no conseguí ir tan rápido como entrenamientos, además perdimos mucho tiempo en el cambio de rueda en el segundo repostaje. De todas formas conseguí la 34ª plaza y una réplica de bronce, trofeo que reciben los que han rodado un 10 por más lentos que el ganador y que es motivo de satisfacción en el TT.
La siguiente carrera fue Supestock, en la que por la preparación de la moto estaba en igualdad de condiciones. La verdad es que esta prueba ha sido salvaje y he cometido algunos errores al salir del conocido pueblo de Kirk Michael en un rasante y al entrar largo en Sing Post Corner. Eso me ha hecho perder la concentración y bajar el buen ritmo que llevaba en la primera vuelta, 121.4 mph de salida parada. La última vuelta también a buen ritmo, 122 mph, me han llevado a terminar el 31º con otra réplica de bronce.
La semana termina siempre con el Senior TT, la carrera reina que también se disputa a seis vueltas. En el segundo giro un accidente de Guy Martin, en el que se ha incendiado su moto, ha hecho que parasen la prueba y un par de horas después se ha reanudado a cuatro vueltas. La verdad es que me encontraba muy bien y estaba rodando alrededor del puesto 20º cuando al llegar al pueblo de Ramsey, antes de la Montaña, ha habido una fuga de aceite que ha llegado a la rueda trasera. Suerte que sólo ha sido un pequeño derrape en una curva lenta y he podido salvarlo.
En cualquier caso se ha acabado el Senior para mí. Probablemente el impacto de un pájaro o una piedra ha producido la fuga. Han sido dos semanas increíbles en las que he disfrutado al máximo pilotando la GSX-R 1000 en este lugar que no tiene comparación en el mundo…
Sergio Romero
Fotos: Dave Collister y Dave Purves